jueves, 10 de enero de 2013

¿Qué es el trastorno bipolar?


El trastorno bipolar es una enfermedad mental severa. Describe un disturbio del estado de ánimo caracterizado por la presencia de uno o más episodios con niveles anormalmente elevados de energía y cognición. Las personas alternan entre períodos de un estado de ánimo muy bueno o irritable y depresión. Pueden pasar de estar muy enérgicos, "eufóricos" y/o irritables, a sentirse tristes, desesperanzados y luego comenzar el ciclo nuevamente. Las "oscilaciones en el estado de ánimo" suelen ser muy rápidas.

Clínicamente se refleja en estados de manía (estados de euforia) o, en casos más leves, hipomanía junto con episodios concomitantes o alternantes de depresión (estados de tristeza y desesperanza), de tal manera que el afectado suele oscilar entre la alegría y la tristeza de una manera mucho más marcada que las personas que no padecen esta patología.

Los individuos tienen más riesgo de mortalidad por accidentes, como riesgos de suicidio, y por causas naturales como las enfermedades cardiovasculares.

Bioquímica del trastorno bipolar: un desequilibrio químico del cerebro




Desde el punto de vista bioquímico, los trastornos bipolares se deben a un desequilibrio adrenérgico-colinérgico con disfunción del hemisferi o no dominante y elevación de los niveles de noradrenalina a nivel sináptico. Se encuentra relacionado a las altas y bajas concentraciones de los neurotransmisores, como monoaminas (noradrenalina, serotonina y dopamina) y acetilcolina.

Noradrenalina: Los niveles de MHPG (3-metoxi-4-hidroxifenilglicol: metabolito de la noradrenalina) en orina y LCR suelen encontrarse elevados durante un episodio maníaco, en especial cuando son desencadenados por una situación estresante. Por otro lado, en la depresión, este neurotransmisor se encuentra en niveles reducidos, incluso a niveles menores de los que se encuentra en una depresión unipolar.

Serotonina: Este neurotransmisor se relaciona directamente con los estados de agresividad y varios estudios han demostrado que una disminución de este provoca los intentos de suicidio tan comunes en los pacientes que padecen este trastorno. 
Los niveles de 5-HIAA (5-ácidohidroxindoloacético: metabolito de la serotonina) en LCR se pueden encontrar en dos grupos, uno semeja a los niveles del grupo de depresión y el otro al grupo de manía pura.

Dopamina: La dopamina es comúnmente asociada con el sistema del placer del cerebro, suministrando los sentimientos de gozo y refuerzo para motivar una persona proactivamente para realizar ciertas actividades, por lo tanto, una disminución de este neurotransmisor es la causa fundamental de la depresión en este trastorno. Los niveles de AHV (ácido homovanílico: metabolito de la dopamina) se encuentran reducidos.

Otras causas bioquímicas: Se han encontrado concentraciones aumentadas de la subunidad estimuladora (Gas) de la proteína G en el cerebro de pacientes con trastorno bipolar, específicamente en la corteza frontal, temporal y occipital. También hay una presencia y actividad mayor de esta proteína en los leucocitos mononucleares de estos pacientes. 

Síntomas


DE LA FASE MANIACA: 
   - Sentirse extraordinariamente "eufórico" o irritable.
   - Necesitar mucho menos sueño que normalmente y aun así continuar con energías.
   - Pensar con gran rapidez y desordenadamente.
   - Hablar rápidamente y descontroladamente.
   - Gran desconcentración. Le cuesta mantener la atención en un solo tema.
   - Posee un sentimiento de "grandiosidad". Se cree capaz de todo, llegando a ser temerario.
   - Puede gastar dinero en exceso o tender a la promiscuidad sexual.
   - En casos extremos puede llegar a sufrir delirios o alucinaciones.

DE LA FASE DEPRESIVA: 

   - Pérdida de interés por las cosas que normalmente eran placenteras.
   - Problemas de sueño; por exceso o por defecto.
   - Alteraciones en la alimentación; o pérdida de apetito o comer demasiado.
   - Problemas para concentrase o para tomar decisiones.
   - Pérdida de energía, cansancio injustificado

Diagnóstico



Diagnosticar este trastorno es muy demorado ya que suele confundirse con otras enfermedades como la depresión, y hasta que no se presente un episodio de manía no puede saberse la presencia del trastorno. Existe un promedio de diez años aproximadamente desde que se presenta la enfermedad hasta que se la diagnostica. 

Se presenta comúnmente en la etapa de la adolescencia, la edad de inicio para el primer episodio maníaco es cercana a los 20 años. 

El primer episodio de un paciente con TAB puede ser maníaco, hipomaníaco, mixto o depresivo, hasta dos tercios de los pacientes con TAB presentan un episodio depresivo como primera manifestación del trastorno. En un 50-60% de los casos un episodio depresivo mayor precede o sigue a un episodio maníaco inmediatamente, sin aparecer un período de estado de ánimo normal. El episodio depresivo de los trastornos bipolares suele ser más corto que los episodios de los pacientes con trastorno unipolar. 

Aproximadamente, la gente que padece esta enfermedad llega a sufrir entre tres a seis episodios durante su vida, después de estos suele presentar cierta estabilidad.

Un trastorno lleno de obstáculos


Según un meta-análisis, el 25 a 50% de los pacientes bipolares intentan alguna forma de suicidio alguna vez en la vida y por lo menos una quinta parte de todos los pacientes lo logran. El 90% de los intentos revisten suficiente gravedad como para requerir hospitalización. En general, las mujeres presentan mayor porcentaje de intento de suicidio que los hombres, pero los hombres ejecutan el suicidio con mayor frecuencia que las mujeres.

Tratamiento




Actualmente no existe cura para el trastorno bipolar, pero puede ser controlado. El objetivo del tratamiento consiste en un control eficaz del curso de la enfermedad a largo plazo, lo cual puede suponer el tratamiento de los síntomas emergentes. Para lograrlo se emplean técnicas farmacológicas y psicológicas. 

El pilar del tratamiento farmacológico debe ser siempre los estabilizadores del estado de ánimo, manteniendo así el ánimo sin altibajos. El más eficaz y el más utilizado es el litio. El uso de los antipsicóticos y los antidepresivos debe ser limitado a situaciones extremas y siempre se debe usar en combinación con un estabilizador del ánimo. Solo deben usarse en los periodos de crisis maniacas y depresivas ya que estos aumentan la frecuencia del ciclado.


La psicoterapia también es muy importante, ya que con esta se puede proporcionar buena información, retroalimentación objetiva y sólida motivación en una forma de apoyo confidencial. Este tratamiento puede disminuir la morbilidad y mortalidad asociadas al trastorno, al disminuir la frecuencia, severidad y consecuencias psicosociales de los episodios y al mejorar el funcionamiento psicosocial entre los mismos.