Diagnosticar este trastorno es muy demorado ya que suele confundirse con otras enfermedades como la depresión, y hasta que no se presente un episodio de manía no puede saberse la presencia del trastorno. Existe un promedio de diez años aproximadamente desde que se presenta la enfermedad hasta que se la diagnostica.
Se presenta comúnmente en la etapa de la adolescencia, la edad de inicio para el primer episodio maníaco es cercana a los 20 años.
El primer episodio de un paciente con TAB puede ser maníaco, hipomaníaco, mixto o depresivo, hasta dos tercios de los pacientes con TAB presentan un episodio depresivo como primera manifestación del trastorno. En un 50-60% de los casos un episodio depresivo mayor precede o sigue a un episodio maníaco inmediatamente, sin aparecer un período de estado de ánimo normal. El episodio depresivo de los trastornos bipolares suele ser más corto que los episodios de los pacientes con trastorno unipolar.
Aproximadamente, la gente que padece esta enfermedad llega a sufrir entre tres a seis episodios durante su vida, después de estos suele presentar cierta estabilidad.
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